¿Qué es “estar en forma”?

Este artículo, que pretende ser sencillo, nace al hilo de tener el placer de conocer a una nueva cliente en marzo en Astherisco.

Bajo su consentimiento, me permite narrar lo sucedido entre ambas.

Ella, que llevaba sin practicar un deporte a nivel moderado durante cuatro meses, sostenía con pesar: ¡ya no estoy en forma!, a lo que la contesté con alegría: ¡estás en forma!. No pidió explicaciones, y comenzamos la clase.

Y yo me pregunté: ¿Qué se entenderá en la calle por estar en forma -físicamente hablando-?.

Estar en forma, es que un conjunto de cualidades físicas “básicas” de la persona, la posibilitan para realizar casi cualquier actividad física.

¿Y cuáles son estas cualidades?. No existe un quorum entre investigadores, pero todos coinciden en la dichas a continuación:

  1. Velocidad.
  2. Fuerza.
  3. Resistencia.
  4. Flexibilidad.
  5. Coordinación.

Añadir, que en ninguna actividad física aparecen de forma “pura” y “aislada”, sino interrelacionadas entre sí: su “Entrenamiento Óptimo” conseguirá “Una Buena Condición Física”, o lo que coloquialmente llamamos “Estar en Forma”.

Estas cinco cualidades físicas se consiguen con el entrenamiento, pero igual que se ganan, se pierden al no hacer ese ejercicio programado. Pero, ¿Con qué velocidad se pierden?. Nos llevaremos una sorpresa con la presente tabla:

CUALIDAD FÍSICA RITMO DE PÉRDIDA
 Fuerza Velocidad De Días a Semanas
Flexibilidad De semana en semana
Fuerza Resistencia De Semanas a Meses
Fuerza Máxima De años a Indefinidamente
Coordinación De años a Indefinidamente

          Por lo tanto, si un sujeto ha estado “Convenientemente Entrenado” no pierde la forma de un modo raudo, incluso algunas cualidades, las mantiene, a veces para su posible futura lesión, quiero decir, que como p.e.  la coordinación se conserva, la velocidad no se conserva, y los tendones tienen calcificaciones de cuando se ejercitaba, si se deja de entrenar, y a los siguientes veinte años, sin más, se decide echar una pachanguita de p.e. fútbol con los amigos, al conservar la coordinación, tener calcificaciones, es probable que al hacer un gesto rápido, para el que no esté preparado, se dañe un tendón. Por eso no es extraño que de vez en cuando oigáis: “alguien -que hace años que no hacía actividad física- se ha roto el tendón de Aquiles jugando un deporte”.

          Espero que este artículo no les haya aburrido, y se les estén quedando ahora algunas de sus informaciones.

Esther Beato Ortega

Licenciada en Ciencias de Actividad Física y del Deporte

Nº Colegiada: 59009

BIBLIOGRAFÍA

Durán, J et Navarro, F. (2000), Teoría y Práctica del Entrenamiento Deportivo, Facultad de las Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, Universidad Politécnica de Madrid.

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